Si antiguamente los habitantes de Xares cultivaban el campo y cuidaban el ganado para procurarse sus alimentos, no faltaba el vino en prácticamente ninguna de las casas habitadas en el pueblo, que eran la inmensa mayoría de las ahora existentes.Un gran número de familias eran propietarios de viñas aunque éstas estaban situadas a mas de 50 kilometros de distancia del pueblo, por lo que para efectuar la labor de cavado, poda, vendimia, transporte y demás debían desplazarse, andando, a caballo o con el carro, cuando había que traer la cosecha, debiendo pernoctar muchas veces en la misma viña, a la interperie, durante varios días.Hoy en día son muchos los vecinos de este pueblo que aún hacen vino siguiendo los métodos tradicionales y artesanales de sus antepasados, si bien ya nadie posee viñas, sí compran la uva una vez recolectada y siguen su proceso manual, pasándola primero por la trituradora para romper el grano, sin destruír las semillas ni deshacer el escobajo y así poner en contacto el zumo con las levaduras encargadas de la fermentación, que se encuentran en el hollejo, consiguiendo con esto incorporar cierta cantidad de aire a la masa de uva molida, para favorecer un comienzo más rápido del proceso de fermentación, separando al mismo tiempo manualmente el escobajo para evitar malos sabores.La uva molida va cayendo en un depósito de cemento tapado, donde irá fermentando, produciéndose un crecimiento de aproximadamente un 20% del volumen, por lo que no se llena el recipiente completamente.Una vez iniciado este proceso de fermentación, se vigila la densidad y la temperatura, que se mantiene entre los 20°C a 30°C., lo que nos indica como se va desarrollando el proceso, desarmando al mismo tiempo el sombrero o casquete formado por los hollejos y semillas que por efecto de la fermentación, flotan sobre la superficie del mosto, hundiéndolo repetidas veces, durante 3 veces al día (A la mañana, al mediodía y a la noche), para que tome un buen contacto con el mosto, favorezca la fermentación y mejore la intensidad del color, teniendo en cuenta que durante la fermentación, se debe impedir el contacto con el aire, para lo cual debe colocarse una tapa simplemente apoyada sobre el recipiente para que el cierre no sea hermético, ya que debe permitir la salida del gas carbónico que se produce durante la fermentación. Este proceso dura de 5 a 6 días, que pueden adelantarse si queremos conseguir un vino suave o atrasarse si queremos un vino grueso, manteniendo la maceración algo más de tiempo.












